¡Hola! Otra vez por acá, en esta mini-sección donde les comento mis vacaciones por Dubai y Japón. Esta vez les hablo desde Kyoto, si quieren saber como llegué hasta acá, no se olviden de pasar por el primer post, y luego, leer este.

Luego de nuestra travesía por las dunas de Dubai, llegó el día 5 de junio, último día que estaríamos en ese emirato (similar a lo que sería una provincia para nosotros). Comenzamos el día con un city-tour que nos llevó a conocer el Burj Al Arab, mejor conocido como el Hotel 7 estrellas, o el Hotel Vela. OBVIAMENTE no podés entrar sin reserva de habitación, o al menos que quieras pagar 180u$ por un té :). Como se me iba un poco de presupuesto 185 dólares por un simple té, claramente no lo visite por dentro, pero… tengo una foto. – Nota que a nadie le importa: ese sombrero me lo compré en H&M porque estaba barato en Dubai, y emm… lo perdí en Dubai. #ÉXITONivelFede.

 

El city tour siguió en la mezquita más importante de Dubai, luego en un museo de oro (donde había alfombras BORDADAS CON HILOS DE ORO, que salían algo así como un páncreas, un riñon y 4 dientes por algo de 40 cm). Finalizó visitando un museo de Dubai y por último el mercado de oro, especias y telas. En el mercado de oro, está el anillo de oro más grande del mundo.

En Dubai nuestro tiempo se estaba terminando, por lo que a la tarde, volvimos a tomar el subte, pero esta vez para ir al Dubai Mall, que es el Centro Comercial más grande del mundo (otro record guinnes para Dubai), estuvimos unas 4 horas, y no solo recorrimos un 10% del mall, si no que también pudimos recorrer el acuario. Ah si, un acuario, algo super normal para encontrar en un shopping XD. La verdad es una experiencia increíble, así que si visitan Dubai, no dejen de ir. Por otra parte, si pueden quedarse hasta después de las 7, no se pierdan las aguas danzantes, que nosotros por un tema de horarios no pudimos ver. Con esta visita se terminaba nuestra visita por Dubai, y partimos hacia el aeropuerto.

6 de junio

Cuando llegamos a Osaka, después de otras 9 horas de vuelo, fuimos directo al hotel, y aunque era de noche, y mi hermano tenía sueño, lo obligué a salir a caminar (solo vamos a estar pocos días, NADA DE DORMIR Y A APROVECHAR TODOS LOS MINUTOS EN JAPÓN). Fuimos al Dötonbori (道頓堀) que es una peatonal con muchísimos locales, muchas luces y mucho estímulo. Luego de recorrer unas 10 cuadras de la peatonal, volvimos, porque ya eran las 21hs y todo comenzaba a cerrar. No estuvimos mucho este día en Osaka (por el vuelo) pero lo poco que estuvimos… lo aprovechamos.

7 de junio

Este día lo comenzamos ya con los tours. Primero fuimos a un lugar de tiendas y comidas más típicas de Osaka, que quedaba cerca del Dötonbori, y emm… divertidísimo para sacar fotos, ahora… no te como nada de ahí ni aunque me paguen, me daba demasiada impresión TODO. Pero para tener fotos curiosas y divertidas… si.

Seguimos viaje hacia el castillo de Hideyoshi Toyotomi (豊臣秀吉), uno de los castillos de Japón, en este caso, es más conocido como el Castillo de Osaka (porque vaya uno a acordarse de Hideyoshi Toyotomi , ¿no?). Durante el recorrido uno no puede dejar de maravillarse de como todo eso era construído hace siglos, y sin la tecnología que existe ahora. No solo es todo ENORME, si no que tiene un nivel de detalles… obviamente hay partes reconstruídas, pero igual, sigue siendo impactante. Si bien hay pisos donde no se pueden sacar fotos, y luego hay pisos donde si bien habia una explicación en inglés, por el poco tiempo que teníamos no pudimos leerlas, la verdad es que es una excursión que vale la pena hacer.

Posterior a esto, subimos al piso 40 de un edificio de cristal. Y si bien para personas con vértigo como yo, no es la mejor experiencia, es bastante zafable, porque si bien el ascensor se puede ver para afuera, en las escaleras mecánicas también, etc… se sufre un poco el vértigo, pero no tanto. Las vistas son espectaculares, y aunque la bruma por la lluvia no permitío ver a Osaka en todo su esplendor, se veía todo de una forma inexplicable.

Luego de un almuerzo buffet, en el cual no pude comer demasiado (a ver, que comer en Japón se puede comer, pero si tenés muchos vicios con la comida, como yo… es complicado – PERO SIEMPRE HAY UN McDonalds O UN SUPERMERCADO QUE TE SOLUCIONE LA VIDA 🙂 – recorrimos más locales con unos amigos que nos hicimos en el viaje, para hacer distintas compras que teníamos planificadas.

8 de junio

Aunque para ustedes este día este relativamente comenzando, para mi ya está terminando (son las 22:30 cuando estoy escribiendo esto). Comenzamos el día yéndonos del hotel, y partiendo hacia Nara, una de las ex-capitales de Japón. Aquí visitamos el templo Buda de Tōdai ji (東大寺), aunque también es uno de los templos más “conocidos” por sus venados, que están en las afueras del mismo. El templo en si, es tan grande que es complicado sacarlo en una sola foto, y el buda en el interior, te deja sin aliento. Yo creo que más de una vez te replanteas si todo eso es posible que lo hagan humanos, porque parece sacado de otro mundo. Es un nivel de arquitectura, diseño, y de TODO tan alto, que te deja sin posibles explicaciones. Ni aunque escriba durante horas podría explicar eso.

Continuamos viaje dándole de alimentar a los venados y… ¿adivinen quién fue acosado por los venados? Ah, si…¡yo! En esta publicación de instagram pueden ver un video RE DIVERTIDO sobre mi huyendo de venados atacándome.

Fui atacado por ciervos. #Nara #Japon #Japan #Todaiji #TodaijiTemple

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Pero no todos los venados atacan, y hay varios que son lindos y tiernos <3.

Luego de ese templo, y de almorzar en Nara, partimos hacia la ciudad de Kyoto, donde me encuentro actualmente. Aquí llegamos a visitar el Castillo Nijō (二条城 Nijō-jō), donde durante la parte más importante, no sólo te tenés que sacar los zapatos, si no que tampoco podés sacar fotos. Este castillo, aunque haya sido construído hace cientos de años, tiene un sistema de alarmas…SI. Alarmas. Gran parte de la visitas la haces por un piso que si lo pisas (¡duh!) empieza a haber unos ruídos molestos insoportables, que lo usaban hace años para que no entraran intrusos… ingenioso ¿no? Bueno, cosas así acá en Japón suceden TOOOODO el tiempo.

Posteriormente fuimos a Kinkaku-ji (金閣寺), o Templo del Pabellón de Oro, un templo que la verdad es super lindo, pero me decepcionó bastante porque… no podés entrar (?) Entonces es re lindo el parque exterior, y ver todo un templo de oro, pero… ¿cuál es la gracia si no podés entrar? Después de cumplir con las fotos, etc… nos dirigimos al barrio de las Geishas o, como ellas prefieren ser llamadas, Geikos… y no, no son prostitutas, xD. Son artistas: bailarinas o cantantes, de hecho ellas prefieren ser llamadas Geikos porque la gente asocia Geishas con prostitución. Y acá vino una segunda decepción… no vimos a ninguna. Porque poder ver una Geiko es algo tan exclusivo, que es casi imposible verlas. Solo alcanzamos a ver a una, de espaldas, y como a 30 metros, y entre todo el tumulto de gente, imposible mantener el recuerdo. Cuando terminamos la visita al barrio de las geikos, fuimos al hotel.

Hace un rato volvimos de caminar, y de ver la Kyoto Tower (parecida a la Tokyo tower), pero la vimos desde afuera, y desde otro observatorio (¿cuál es la gracia de ir a la Kyoto tower si total no podés sacarte una foto diciendo: ¡ey! estuve acá?), entonces… fuimos a un observador gratuito – a diferencia de la torre– y nos sacamos una foto. Un plan mucho mejor :P.

¿Qué me queda en estos días? Hiroshima, Hakone, varias ciudades que seguramente no pueda escribir, y por supuesto… Tokyo. ¡Ya quiero llegar, y al mismo tiempo, quiero que todo dure más! Nos vemos en el próximo post :).

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Hola! Mi nombre es Federico Valotta y soy el fundador de Atrapado en la lectura. Trabajo hace ya unos dos años en el sector editorial, pero mi pasión por los libros es tanta que necesito publicarla en un blog. Soy Licenciado en Publicidad y en mi tiempo libre además de leer, bailo. También tengo una cuenta de Youtube de libros 🙂
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